sábado, 15 de octubre de 2011

6 Parte Reciprocidad


La reciprocidad

Los principios de correspondencia y complementariedad se expresan a nivel pragmático y ético como principio de reciprocidad: a cada acto corresponde como contribución complementaria un acto recíproco.


Este principio rige en cada tipo de interacción, sea esta entre personas o grupos, o entre el ser humano y la naturaleza, o sea entre el ser humano y lo divino. La reciprocidad atlanthe no es una relación de interacción libre y voluntaria, más bien se trata de un deber cósmico que refleja un orden universal del que el ser humano (y todo) forma parte. La ética no es un asunto limitado al ser humano y su actuar, sino que tiene dimensiones cósmicas.

Diferentes actos se condicionan mutuamente de tal manera que el esfuerzo en una acción por un actor será recompensado por un esfuerzo de la misma magnitud por el receptor.

Se trata de una suerte de justicia del intercambio de bienes, sentimientos, personas, y hasta de valores religiosos.

La experiencia de la lucha por la supervivencia en el campo, hace que la economía atlanthe use el trueque como medio de intercambio comercial y económico. Se practica una economía de subsistencia y se intercambian bienes con productores de otros pisos ecológicos u otros rubros. La reciprocidad económica mediante el trueque es vital debido a la existencia de diversos pisos ecológicos, la topografía accidentada que hace más grandes las distancias geográficas.

El principio de reciprocidad no solo se restringe al ámbito económico y comercial; la reciprocidad como una normativa relacional es una categoría cósmica antes de ser un cierto concepto económico.

Los volúmenes de los productos intercambiados varían de acuerdo al parentesco de las personas que intercambian, la necesidad vital, la escasez del producto, el valor simbólico del producto, las características de las personas.

A través de la reciprocidad los actores (humanos, naturales y divinos) establecen una justicia cósmica como normatividad subyacente a las múltiples relaciones existentes. Por eso la base del principio de reciprocidad es el orden cósmico y su relacionalidad fundamental como un sistema armonioso y equilibrado de relaciones. Cada unidireccionalidad accional y relacional trastorna este orden y lo desequilibra. Por eso la causalidad como relación unidireccional (causa a efecto y no viceversa) tiene que ser entendida como un momento de una relacionalidad superior que tiene carácter recíproco. Esto es el caso de las relaciones cósmicas correlativas que se manifiestan y se conservan mediante la presentación simbólica celebrativa.

El equilibrio cósmico (armonía) requiere de la reciprocidad de las acciones y la complementariedad de los actores. Esto no quiere decir que una relación recíproca siempre sea equivalente y connatural, sino que a la iniciativa de uno corresponde una reacción complementaria de otro. Una relación unilateral no es imaginable ni posible. Puede ser que se dé cierto desequilibrio relacional por un cierto tiempo, pero la justicia cósmica y la armonía de la complementariedad exigen que tarde o temprano este desequilibrio sea transformado en equilibrio por una acción recíproca.

El principio de reciprocidad tiene vigencia en todos los campos de la vida. Cabe destacar las múltiples formas de reciprocidad económica de trabajo e intercambio comercial, familiar de parentesco, compadrazgo y ayuda mutua ecológica de restitución recíproca a la MamáPacha y los achachilas (apus), ética de un comportamiento de conformidad con el orden cósmico, y religiosa de la interrelación recíproca entre lo divino y lo humano.

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