PACHA, AYNI, AYLLU Y ETNIA
La palabra Pacha comprende la concepción de integración, es la unión de ambas fuerzas universales. Así, PA que viene de Paya (Dos) y CHA que viene de Chama (Fuerza), forman PAyaCHAma, PACHA: dos fuerzas cósmicas telúricas que interactúan para poder expresar lo que llamamos universo, como una totalidad de lo visible (MamáPacha) y lo invisible (PachaKámac). Pacha, es una de las palabras más importantes para entender el mundo de los atlanthes, es un término con múltiples significados, esta palabra va más allá del tiempo y del espacio, implica una forma de vida, una forma de entender el universo que supera el tiempo y el espacio, el aquí y el ahora. Pacha es la capacidad de participar activamente en el universo, unirse y estar en él.
Pacha asimismo significa la convergencia de lo masculino y lo femenino. Pacha es un término multisignificativo y multidimensional. Comprender el término Pacha y su alcance hace que el tiempo y el espacio desaparezcan; eso nos da la posibilidad de poder entender y modificar la historia, la materia y la vida.
El niño en su desarrollo, a medida que va creciendo lo primero que busca es consolidarse individualmente; una concepción donde el individuo se temporaliza en un estado que lo limita en su propio espacio; y con ello sólo logra consolidar la temporalidad. Pero también Pacha es superar la temporalidad y lo espacial, el aquí y ahora.
¿cómo se logra ir más allá de ellos?
Tienes que complementarte y reconocerte en el todo, ayudar a construir el bienestar de los demás, que es el propio; esto implica tal vez estar de incógnito, y por supuesto, al ego no le gusta, pues el yo busca que lo reconozcan.
Pero pasando a la madurez ese aspecto se va invirtiendo, los atlanthes no ven a su persona como algo prioritario, entienden que ya no se trata sólo de beneficiarse uno, sino de encontrar el beneficio común. El atlanthe siempre busca el beneficio de todos.
Entonces estamos hablando de dos aspectos: uno de consolidación de la individualidad, del yo; y otro de hacer que uno se pueda complementarse al todo, la consolidación de la totalidad. De esta comprensión surge el ayni.
Las diferentes formas de existencia se relacionan a través del ayni (la complementariedad, reciprocidad, correspondencia mutua y servicio permanente). Ayni consiste en que entendamos que todo lo que sucede en nuestro interior, sucede en el exterior, y todo lo que sucede en el exterior, sucede en nuestro interior, comprender el ayni es comprender la fuerza que nos conecta con el conjunto. Por ende, el beneficio del entorno, es también el beneficio nuestro, y viceversa. Ayni es comprender que la energía fluye constantemente entre todas las formas de existencia.
Y lo que nos hace reintegrarnos a la totalidad es precisamente el ayni, entendemos que ayudando nos sentimos más felices, renunciando en beneficio de otros nos sentimos mejor. Cuando observamos la alegría de los demás comprendemos el sentido de la vida.
Cuando surge ese sentimiento de buscar el beneficio común, se comprende el ayni. Pues se entiende que el desarrollo personal no tiene sentido o repercusión en el entorno si no se encuentra el beneficio común, el servicio a los demás.
El ayni se da cuando ya empezamos a sentir que realmente cada persona es un ser humano como nosotros y nos identificamos, vemos que somos iguales, más aún, hay una convergencia entre el bienestar de los demás y nuestro bienestar, no hay separación. Es entonces que podemos formar el ayllu: la comunidad, el linaje.
Para llegar a ser un nosotros debemos superar nuestra individualidad. Esto implica una transformación, donde pensamos en comunidad, es entonces donde recién podemos realizar el ayllu, la comunidad, que no sólo es a nivel humano sino a nivel de todo lo que existe.
Reconocernos como parte del universo y el universo en nosotros mismos, hace que sintamos ese respeto espontáneo y natural, donde no dañemos el entorno porque lo diga una ley sino porque así lo sentimos interiormente. La comunidad no es producto de poner reglas perfectas, sino de que emerja ese sentimiento de identificación con el todo; una sociedad en la que no se necesitan reglas, en el presente continuo, en el futuro y en lo indeterminado: lo eterno.
No hay comunidad si no entendemos que el ayni es servicio permanente, hacia uno mismo y hacia el entorno, y que no tiene un sentido solamente racional. Hay que ponerse en el lugar del otro. Sólo así se hace posible la comunidad.
En Atlanthis la identidad colectiva fundamental es la familia, la comunidad (gran familia) y la unidad étnica de comunidades (gran comunidad). Es la base imprescindible de la identidad, una categoría genealógica (familia extensa), una entidad socio política, la célula de la vida, el átomo celebrativo y ritual, y la base económica de subsistencia y trueque interno. El individuo que por alguna razón es alejado de la (gran) familia o se marcha voluntariamente, pierde su identidad y se transforma en un nada socio económico. La unidad étnica de comunidades aglutina a las familias nucleares simples y nucleares compuestas. El individuo que rompe con los lazos intrínsecos de la comunidad, prácticamente firma su propia sentencia de muerte, pero sobre todo distorsiona severamente el orden socio económico ritual y celebrativo, y por tanto el orden cósmico (pacha) total.
Sólo existe la propiedad colectiva de tierras de cultivo, agua y pastizales.
La gran comunidad como entidad económica básica es el lugar de la producción colectiva, a través de formas de trabajo que se basan en el principio de reciprocidad. Mediante la colaboración, los miembros de la gran comunidad, que son a la vez las cabezas de las familias nucleares simples, contribuyen en forma colectiva en obras de beneficio común. Para la cosecha, la siembra, el riego y muchos otros trabajos de envergadura como caminos, encausamiento de ríos y otros se pide el apoyo de los demás miembros de la gran comunidad extensa; y en forma reciproca también ayudarán a sus colaboradores en ocasiones similares. Esto también se refiere a los instrumentos y animales de trabajo que normalmente son escasos y sólo pueden ser mantenidos colectivamente.
En pequeña escala también se usa la forma de trueque a nivel laboral, económico, social (ayni) bajo el lema hoy por ti, mañana por mí. Las formas recíprocas de ayuda son elementos intrínsecos de la identidad del ser humano en Atlanthis. Se identifica como uno de los miembros del ayni y como tal se cuenta.
Lo económico es en el fondo la presentación ceremonial y cultivacional del cosmos entero como casa, en y a través del trabajo. Pero las formas recíprocas de interrelación social desbordan ampliamente el campo laboral y mercantil; también en las fiestas los lazos de compadrazgo, los ritos religiosos y las relaciones matrimoniales, está presente el principio de reciprocidad. El verdadero sujeto es la comunidad, la colectividad organizada y ordenada mediante un conjunto de relaciones establecidas. Pero en un sentido último, el sujeto es el mismo cosmos (pacha) con su sistema de relacionalidad múltiple del que somos partícipes y cocultivadores.
Los atlanthes no se conciben como sujetos frente a objetos; más bien son y ejercen una función. El ser humano es colaborador cósmico con una determinada función en el conjunto de relaciones; se trata entonces de una identidad funcional en un sentido relacional. También los animales y plantas, los cuerpos celestes y los fenómenos meteorológicos son sujetos. La dignidad específica del ser humano colectivo radica en su lugar trascendental y su función relacional como mediador dentro del universo.
En el orden social atlanthe la familia es la célula básica. A partir de ella se genera el ayllu o comunidad como una célula autónoma tanto en lo político, económico y social. El ayllu es una especie de microcosmos en el cual cada ser reunido forma parte de la unidad de esta institución.
Un número determinado de ayllus con un mismo idioma y mismas costumbres forman una etnia. Mientras que el ayllu está determinado por la ley de unidad, la etnia se rige bajo la ley de la multiplicidad. Este es un macrocosmos social en el cual la unidad se expresa por la multiplicidad de diferencias.
El éxito atlanthe en la diversidad se debe a que se les permite a los diferentes grupos tener su propia identidad religiosa y política, fusionados todos por una deidad (el Creador WiraKocha, el dios metafísico atlanthe, el gran maestro del mundo superior, el unificador de todas las cosas) y un liderazgo unificador (el Gobernante Apu Mallku Kóllan Ápac).
La mística atlanthe es envolvente. Tiene una estructura, pero carece de dogmas y normas rígidas. Se respeta una sola ley: el ayni, sagrado arte de la reciprocidad.
El ayni también es el intercambio de energía; no hay que tener miedo de dicho intercambio, de dar y recibir todas las energías. Somos partidarios de intercambiar y enseñar nuestros conocimientos e integrar otros, especialmente los conocimientos espirituales. La tradición atlanthe está estructurada para que devotos de distintos cultos intercambien sus conocimientos a través del mayor denominador común, el KausayPacha o universo energético (kausay: energía viva que impregna e inunda el mundo).
Los atlanthes conciben a cada parte del universo como importante. La mosca es muy importante, el árbol es muy importante, el cauce del río es muy importante, la montaña es muy importante... hasta el ser humano es importante.
En una etapa más amplia del proceso de Pacha, empezamos a ver el conjunto. Es otro proceso, y por ahí camina el mundo atlanthe, ya pasó los umbrales de ese entendimiento.
El ser humano, en su afán de mantenerse como rey de la creación, se apartó de ese sentimiento, y pensó que tenía derecho a hacer y deshacer lo que encontrara a su paso, entendiendo que sólo él era importante, cuando en realidad todos formamos parte de un todo, en donde basta que una parte falte para desequilibrarlo.
El ayni es el ideal al que debemos volver. Ese es nuestro sur y no debemos perderlo de vista; en la comunidad todos tienen que estar protegidos; todas las instituciones son para unificamos. El retorno al ayllu constituye un retorno a la memoria colectiva ancestral: vivir en armonía. ¿Cómo hacer aflorar ese sentimiento de identificación común? El contacto con La MamáPacha nos permite tener este sentimiento plenamente. Salir al campo, caminar descalzo sobre la tierra, tomar agua de la vertiente, subir a la montaña, etc., ayudan a que la energía fluya naturalmente a través de uno. Tener un animalito, una planta en casa ayuda a comprender que también son seres vivos como nosotros, que sienten como nosotros. El servicio es muy importante, empezar a dialogar con nuestros seres queridos, vecinos, amigos, también ayuda; empecemos a practicarlo para poder entrar por lo menos de forma reflexiva en el proceso Ayni.
lunes 17 de octubre de 2011
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