domingo 16 de octubre de 2011

7 Parte Cosmovision Andina. Pacha

PACHA

El ser humano ocupa un cierto lugar en la red universal de relaciones, es parte integral e integrada del cosmos (pacha).

Los seres espiritualmente evolucionados cumplen una función de mediación entre su entorno y el pacha.

Los conceptos y la representación racional del universo son las verdaderas sombras de la realidad, una impresión muy débil y sin fuerza de lo que es el fundamento de la realidad: la relacionalidad del todo.

La tarea y capacidad básica del ser humano consiste en el poder de representación simbólica del pacha mediante las formas rituales y celebrativas. Celebrar el orden cósmico (en forma simbólica) significa conocerlo y conservarlo. De esta manera el ser humano contribuye de manera decisiva, en el caso de un desequilibrio, a la conservación y restablecimiento del orden cósmico.

El ser humano en su capacidad consciente de transformar el pacha es responsable de la base de la vida, no solo de la tierra y de los animales, sino de todos los fenómenos cósmicos y meteorológicos que contribuyen a la continuación y perfección de la vida.

La observancia del orden universal y la obediencia cósmica circunscriben la función principal del ser humano en Atlanthis. Es parte integral e integradora de la relacionalidad cósmica; en cierta manera repite simbólicamente lo que en lo grande garantiza el orden cósmico. Esta repetición es una celebración, una realización sacramental. De esta manera concentra de forma muy densa e intensiva el misterio de la vida y del orden universal (pacha).

La entidad no es sujeto ni objeto, es relacionalidad. El ser humano entonces define su identidad en y a través de relaciones, de sus múltiples conexiones. El centro de gravitación es la entidad meta individual (que no necesariamente es lo universal).

El ser individual es un no ente; como monada individual existe realmente sin ventanas, y por lo tanto: no existe.

La relacionalidad es constitutiva para la identidad antropológica; la individualidad sólo se da en sentido derivado y secundario.

El sujeto individual mediante un acto aislado e inmanente, se da cuenta de su no ser.

Una persona es si misma en la medida en que se relaciona con otra. El principio básico no es algo monódico, sino una estructura relacional o poliódica.

Las entidades reciben su razón de ser, su identidad y su sentido de algo mayor, de una estructura holística.

El ser humano es parte del pacha que se define por la red universal de relaciones mutuas y bien determinadas. El ser refleja el universo.